domingo, 8 de septiembre de 2013

Señala don Fernando que imprenta y olor a tinta han sido su vida

Pero ya le es imposible seguir armando en cajas letra por letra el “Semanario Popular”, único medio impreso que entró a este siglo XXI arrastrando el viejo sistema de impresión de prensa.


11:52:46. San Cristóbal de Las Casas, Chis., 8 SEP. (Notimex).- Aguantó los embates de la tecnología, de la ciencia, pero no de los años, Fernando Navarro Flores, a sus 86 años, dice que la imprenta y el olor a tinta han sido su vida.


Pero ya le es imposible seguir armando en cajas letra por letra el “Semanario Popular”, único medio impreso que entró a este siglo XXI arrastrando el viejo sistema de impresión de prensa.


Rodeado de su familia y con algunos achaques, don Fernando, a quien apodan el “Melenas” o el “Lión” por su tendencia a usar el cabello largo, recuerda que dedicó más de 70 años de su vida a la imprenta San Antonio, que por mucho tiempo ocupó un local ubicado en lo que fue el “Mercado de San Francisco”.


“Allí comencé imprimiendo calendarios, programas de las fiestas de barrio, esquelas y muchas tarjetas de fiestas”, añade.


A sus 86 años dice que ya es conocedor del oficio de la imprenta, siempre tuvo la inquietud de hacer un periódico, y fue hasta casi 20 años después de que se inició como impresor cuando logró su sueño.


Así nació el “Semanario Popular” ?el más popular de los semanarios- que desde su creación, hace 52 años, siempre fue impreso en cajas.


Al respecto, explica que cuando se inició en el oficio era lo novedoso, imprimir con tipos únicos, separados, letra por letra, con el tipo móvil y cuando se quería una figura se utilizaban los llamados “clichés” que eran cuadros de metal y madera que ya tenían la figura determinada.


“Había que tener mucha práctica para ir acomodando los tipos uno por uno y no perder el hilo de la palabra”, indicó.


Este sistema, explica, se conocían como de cajas, porque utilizaban grandes cajas con varios compartimentos para guardar diversos clichés de cada letra y también varios tipos de cada letra, mayúsculas, minúsculas, cursivas, entre otros.


Pero también se utilizaban cajas para armar lo que se iba a imprimir, “que luego se rellenaban los espacios libres y se apretaban”.


Una vez armada la caja, agrega, se iba a la prensa para imprimir los tantos que fueran requeridos por el cliente.


Pero su sueño fue tener un periódico, un medio en el que pudiera expresar las inquietudes del pueblo, las noticias que se producían y ser ese vínculo social para conservar los valores del pueblo de San Cristóbal de las Casas, el cual se concretó hasta fines de agosto de 1961.


Así nació el “Semanario Popular”, un agosto de la década de los 60 cuando apenas iniciaba esta era de modernidad que apenas unos años después vio llegar el hombre a la luna y nacer en grandes dimensiones la época de las computadoras y los demás medios electrónicos.


Desde su fundación el “Semanario Popular” incluyó en sus cuatro páginas la columna “Para que no estés triste Nicolás”, en la que se refería a algún tópico político o social y remataba con la frase, “Para que no estés triste Nicolás.


“Que ya fue nombrado el candidato a gobernador, para que no estés triste Nicolás; que se celebra la fiesta del barrio, para que no estés triste Nicolás, remataba cada comentario y el nombre de Nicolás es un mero dicho nada más”, afirma.


Como anécdota chusca recuerda que en cierta ocasión armó el cuadro de la publicidad de uno de sus patrocinadores, que era una tienda de telas que llevaba el nombre de la dueña.


“Se nos pasó y en vez de decir las mejores telas son las de Doña? cambiamos la L de telas, por una T y cuando fuimos a cobrar la publicidad nos dijo, ?no solo no te voy a pagar, sino que ya se cancela la publicidad? y perdimos nuestra cliente”.


Así, en el “Semanario Popular” narró hechos importantes para la ciudad, como la llegada del hombre a la luna, la gran inundación de la ciudad en 1973, nombramientos de candidatos a gobernadores y presidentes de la República, “todo en las cuatro páginas (tamaño tabloide) en las que publicamos el Semanario Popular”.


Indica que muchas personas se le acercaron para proponerle el cambio, que el “Semanario Popular” fuera diseñado e impreso con métodos modernos, con la tecnología del offset, o con los nuevos procesos electrónicos, pero no aceptó, siempre quiso seguir con la tradición con la que había nacido el medio.


Resalta que el “Semanario Popular” ha sido objeto de reconocimientos, de investigaciones y de tesis de universitarios que se han interesado por esta publicación y han llevado a concurso su historia y han recibido reconocimientos, como uno en el extranjero.


“Un gringo vino y me pidió datos para algo que estaba investigando para un concurso, y con un trabajo donde describía que el Semanario era el único en Latinoamérica que se imprimía con el tipo móvil ganó, pero el premio le quedó a él a mí solo me mandó una carta y una fotografía, que no sé dónde están”, señaló.


Sin embargo, desde hace unos cinco años, su salud se vio minada y por eso le fue más difícil seguir imprimiendo el Semanario, “aunque sea un número quisiera sacar para despedirme”, dice con añoranza don Fernando y que desde entonces solamente ha podido imprimir unos números aislados.


Ya bastante cansado, minado de sus facultades físicas, don Fernando responde a la entrevista con mucha nostalgia, porque su vida fue la imprenta y el Semanario.


Para él ahora lo más importante es darse cuenta que se valora su labor, que el Semanario es parte de la historia de San Cristóbal de Las Casas y que los medios también ponderan su labor al llamarlo el “decano del periodismo coleto”.


Con nostalgia y felicidad, se dispone a celebrar un año más de la primera edición del Semanario Popular, sucedida hace 52 años un 31 de agosto.



Señala don Fernando que imprenta y olor a tinta han sido su vida

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